un poco de ajenjo

De las alas del hada verde para sus débiles mentes

miércoles, abril 13, 2005

Querencias



Yo sabía que no se movería, que ni siquiera vibraría, pero insististe. Para darte gusto puse mis dedos tibios en el corazón de madera que la hace de indicador. No se movió, ya sabía que no sucedería. Nunca se ha movido más que para putearme. Solté el indicador y caminé hacia afuera. Me alcanzaste antes de llegar a la puerta y te pegaste a mi cuerpo (entonces mi corazón si que vibró.)

-"Ni la Ouija te quiere" susurraste con voz cálida y burlona a mi oído. Ya te me ibas, cuando te sujete del brazo para hacerte regresar.
-"Eso significa que tú tampoco me quieres, ¿verdad?" Miré tus ojos de ágata verde: estabas sorprendido. Una sonrisa fría se dibujó en mis labios pálidos. No esperé tu respuesta, te dí la espalda y comence a caminar (deseando que me detuvieras y me envolvieras en uno de tus abrazos tibios. Algo imposible que suceda) Llegué afuera, me puse mis lentes de sol para disimular las lágrimas que brillaban en mis ojos. -"¡Pinche hermoso día!" me dije entre dientes y me fui a trabajar...

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